Mis muebles, yo y la jodienda universal
Ayer después de trabajar (no recordaba que existiera vida después del trabajo...) me acerqué al Európolis. En un arranque de impulsividad (juas), había decidido comprarme el dormitorio aquél que ví con Soul y que tanto me gustó hará unos meses... Bastante es que me había convencido a mí misma para dejar de mirar cosas y hacerme por fin a la idea de soltar la pasta y decorar mi pequeño habitáculo con una camita baja de corte moderno... ¡¡¡¿Entonces YA tengo dormitorio?!!! Pensaréis... ¡Ayyyyy inocentes!
Pues NO.
Y es que, como en otros tantos aspectos de mi vida (la naturaleza garantiza siempre cierta coherencia), algo tenía que venir a joder la marrana (con perdón del uso alternativo de la palabra joder). Véase que cuando apuesto finalmente por algo y deposito todas mis ilusiones, ZACA (onomatopeya, no confundir con la marca de ropa), algo me las viene a joder (de nuevo usando el vocablo en el mismo sentido que anteriormente)...
En esta ocasión en resulta de que la cama de mis sueños no es compatible con el super colchón de la muerte
que le compré en diciembre a mi colega Peepee por un módico precio superior a 1000 euros (sí, por ese precio incluye multiorgasmo garantizado). Mi colchón necesita una base lisa, y no la mierda de somier que monta el jodido fabricante italiano del dormitorio de mis amores. Y no, no se puede sustituir el somier, pues en la misma estructura incorpora las patas de la cama, y ¿¿¿a dónde voy yo sin patas??? (evitar visualizaciones)... al suelo claro. Y yo, aunque el tema me guste, no soy tan tirada... Pues mira, peor para el fabricante, que se queda sin mi sucio dinero... Ummm, bueno voy a llamar a Peepee a ver si me da alguna solución...


1 comentario:
todo tiene solución... hasta tú la tienes... jajajaj
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