martes, 7 de agosto de 2007

Mandalas


Estos mandalas están hechos de arena debido a la naturaleza efímera de este material. Una de las principales razones para realizarlos es el enfatizar y demostrar la naturaleza impermanente de todas las cosas. Esta impermanencia es una de las enseñanzas básicas del budismo. Es por esto que los mandalas de arena se destruyen muy poco tiempo después de haber sido terminados. Los monjes demuestran así que incluso una cosa que supuso tanto esfuerzo y encierra tanta belleza como un mandala es también impermanente. Al mismo tiempo enseña a no estar emocionalmente apegados a objetos físicos que como el mandala son, de la misma manera, impermanentes.

3 comentarios:

Mrs. Emma Peel dijo...

Pero es que en el mundo en que vivimos hemos aprendido desde el primer minuto de vida a valorar lo material como una de las cosas fundamentales de nuestra existencia.

Crees que serías capaz de creerte lo que acabas de escribir si tu casa se quemase ahora mismo y no pudieses hacer nada para evitarlo?

Me parece muy bien lo que dices, pero también me parece bien ser coherente con la realidad que nos ha tocado vivir, la que elegimos, pues bien es cierto que nadie nos ha puesto una pistola en la cabeza.

Pues eso

Lola García dijo...

Cierto, cierto. Lo material es tan solo eso, material y efímero.

También estoy de acuerdo con Peel, así nos han educado y así vivimos toda la humanidad (o gran parte de ella). Pero en lo que no estoy de acuerdo es en que así somos y así nos quedaremos. No. Se supone que hemos venido a este mundo a aprender, y eso, como tantas otras cosas, se puede aprender.

Porque está clarísimo que las cosas no nos dan la felicidad. Clarísimo.

Mrs. Emma Peel dijo...

Ya... si aprender tenemos que aprender... no te quepa duda, pero a la hora de la verdad, nos da pereza despertar del sueño en que vivimos... a eso me refería.

La voluntad que podemos tener es buena, pero para llevarla a cabo hay que moverse